Revista Mexicana de Política exterior, Num.85 Print E-mail

Revista Mexicana de Política Exterior

 No. 85

 

Richard T. Arndt, ¿Cultura o propaganda? Reflexiones sobre el medio siglo de diplomacia cultural de Estados Unidos

Con el fin de entender el estado que guarda actualmente y alertar a otros de lo ocurrido en los últimos años, Richard T. Arndt describe en su artículo el proceso de la diplomacia cultural estadunidense a lo largo de los dos últimos siglos. El suyo es un intento por restaurar la presencia de Estados Unidos en el mundo dentro de la esfera del entendimiento cultural. A partir de su vasta experiencia como agregado cultural de Estados Unidos en medio de la Guerra Fría, Arndt muestra la manera en que este país articuló su diplomacia cultural en el siglo XX. Su mirada es cosmopolita y optimista: nos recuerda que la cultura es el fin y la educación el medio, y que el arte de la diplomacia cultural consiste en brindar experiencias educativas que, por un lado, puedan maximizar las oportunidades de mejorar las vidas de otros y el futuro de sus países, y por otro contribuyan a minimizar los riesgos de conflagraciones y agresión. Señala que la diplomacia cultural estadunidense, a pesar de sus debilidades, ha logrado sobrevivir a la propaganda, como el triunfo de Benjamin Franklin en París en 1778 y la eficacia del Programa Fulbright en los sesenta. Asimismo distingue a la diplomacia cultural de las relaciones culturales y de la diplomacia pública para una mejor claridad en el tema. Pone sobre la mesa la discusión entre “culturalistas” —que mostraban a Estados Unidos tal como era a través de verdades básicas, entendimiento mutuo e intercambio de ideas honestas— e “informacionistas” —quienes tergiversaban y manipulaban lo que querían que se percibiera en el exterior a través de la propaganda. Con el fin de encontrar rutas para el cambio constructivo en el país anfitrión y en la relación bilateral mediante diversas herramientas de intercambio cultural y educativo, Arndt destaca las funciones de los diplomáticos culturales, sus experiencias personales en el campo de la cultura y el impacto de su labor en el país receptor. Por último, concluye que cada país debe construir su propio camino, vía el entendimiento de la cooperación con otras naciones para encontrar un mejor camino, o bien aprender de las experiencias de otros para adaptarla a cada contexto, y propone examinar con detenimiento la experiencia de Estados Unidos, entenderla a profundidad y adecuarla a cada contexto. Texto completo

 

Nicholas J. Cull, Diplomacia pública: consideraciones teóricas

En su artículo, en el que emprende una crítica sobre la deficiencia teórica en el tema de la diplomacia pública, Nicholas J. Cull hace referencia a conceptos, categorías y taxonomías de la historia, las relaciones internacionales y la administración pública para dotar su reflexión con fuentes de credibilidad. Así, inicia por diferenciar a la antigua diplomacia pública de la nueva, que se mueve en una esfera global. Los cambios clave que destaca son la emergencia de nuevas organizaciones no gubernamentales, el uso de nuevas tecnologías para comunicarse con públicos mundiales, la difuminación de las esferas de comunicación nacional e internacional y el empleo de nuevos conceptos —marca país, poder blando y denominación—, como factores primordiales de un escenario donde la nueva diplomacia pública ha tomado una preponderancia indiscutible. En otra parte de su texto, Cull detalla la evolución de la diplomacia pública como concepto y sus principales enfoques, describiendo la importancia de sus elementos constitutivos: escuchar, defensoría, diplomacia cultural, diplomacia de intercambio, radiodifusión internacional y guerra psicológica. Revisa cada concepto a detalle y subraya que la nueva diplomacia pública se orienta hacia los cambios recientes en el mundo de la comunicación internacional —y de forma especial al papel de la nueva tecnología—, como la radiodifusión en la era de YouTube y Second Life, el intercambio y los mundos virtuales en línea, entre otros. En suma, Nicholas Cull remarca la importancia de la diplomacia pública en las relaciones internacionales, donde el escuchar se vuelve el punto de partida, y muestra que las experiencias acumuladas del pasado ayudan a construir un camino más sólido, por lo cual hace especial hincapié en la necesidad de conceptualizar la labor del diplomático público como creador y diseminador de memes y como un facilitador de redes y relaciones. Texto completo

 

Francisco Peredo Castro, La diplomacia del celuloide entre México y Estados Unidos: medios masivos, paranoias y la construcción de imágenes (1896-1946)

En este artículo, Francisco Peredo Castro se propone recuperar una parte de las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, en particular lo que concierne a las representaciones fílmicas que sobre México (y Latinoamérica) se han elaborado en Estados Unidos, así como la respuesta diplomática de México y su liderazgo frente a otras repúblicas del continente para confrontar la cuestión. Por otra parte, expone el hecho de que en momentos históricos específicos, como el periodo de la Segunda Guerra Mundial, se hizo evidente la irresoluble dificultad de México para equilibrar el peso de sus relaciones diplomáticas, que lo condujo a “sacrificar” en su cine la imagen de los otros aliados (principalmente Francia), para proteger precisamente la del aliado (Estados Unidos) que más había agredido a la nación mexicana, no únicamente en términos de expansión territorial, o de economía, sino también en términos de la representación que, acerca de México, ha difundido por el mundo, desde la etapa muda del cine y a través de la etapa sonora. Además, el autor refiere que algunos países que contendieron en dicha guerra mostraron su preocupación, mediante comunicados diplomáticos dirigidos al gobierno y la Cancillería mexicana, en relación con la distribución y exhibición, al interior de México, del cine que les era contrario, no sólo porque se tratara del cine de sus enemigos, sino por las representaciones que esos filmes contenían de los países que protestaban. En todo este proceso, el autor, haciendo uso combinado del cine, otros productos culturales como la prensa y la literatura, y documentos hemerográficos y diplomáticos (citados in extenso para mayor beneficio del lector), se propone ilustrar la necesaria complementariedad entre archivos históricos y audiovisuales. El conjunto permite advertir una diplomacia aparentemente intangible (la de los mensajes periodísticos y audiovisuales) con mayores incidencias a veces que la diplomacia oficial, llena de formulismos, amabilidades y correcciones en el contenido manifiesto del texto en el papel, pero en el fondo más concordante en su contenido latente con el discurso ambiguo, contradictorio o francamente agresivo de los productos culturales de los medios de comunicación.

 

Luz Elena Baños Rivas, Reflexiones sobre diplomacia pública en México: una mirada prospectiva

En este artículo Luz Elena Baños analiza la diplomacia pública en cuanto estrategia para fortalecer los intereses de la política exterior, ganar voluntades y cambiar las percepciones negativas en imágenes atractivas y en puentes de acercamiento para establecer diálogos de largo plazo con interlocutores extranjeros, dando un peso específico a la diversificación de estos interlocutores. Señala que el establecimiento de diálogos implica un manejo de información que debe fluir bidireccionalmente para facilitar la comunicación de argumentos sólidos, preservar la confianza y fortalecer los intereses de política exterior. La diplomacia pública se basa en la integración coherente del fortalecimiento de los objetivos políticos por medio de la comunicación estratégica, por eso tiene que desplegarse en varias fases y alcanzar idealmente los sectores que tengan mayor potencialidad a fin de establecer relaciones duraderas más allá de los ámbitos oficiales. De acuerdo con la autora, en México, estrategias similares, que pudieran ser consideradas como diplomacia pública aunque no ha sido así, se han basado esencialmente en la riqueza cultural del país, pero la falta de continuidad ha impedido instrumentar una estrategia eficiente, de largo plazo, con profesionales capacitados y suficientes recursos. En este sentido, si en México se decidiera emprender una diplomacia pública eficaz debería proyectarse desde la riqueza cultural y la fortaleza de los valores propios: pluralidad, creatividad, humanismo, inclusión, lugar de encuentro y de diálogo, solidaridad social, visión milenaria, búsqueda del desarrollo humano y responsabilidad compartida para solucionar problemas transnacionales. La cultura, en su acepción amplia, es el mayor patrimonio nacional de los mexicanos y debe ser la base de sus relaciones internacionales. Finalmente, Luz Elena Baños advierte que diseñar una diplomacia pública basada en los afectos y en la admiración que personas y grupos sienten por la cultura mexicana es el camino más seguro para lograr el éxito, y que la tradición de la política exterior mexicana sustentada en los principios de autodeterminación y de no intervención constituye un punto de partida para entender la experiencia mexicana en el terreno de la llamada diplomacia pública. Reflexionar sobre la importancia de la cultura en la diplomacia pública como un medio para lograr fines estratégicos de política exterior es la propuesta fundamental de este análisis. Texto completo

 

Carlos Ortega Guerrero, La cultura como ámbito e instrumento de las relaciones internacionales de México

En este trabajo Carlos Ortega presenta una visión de la diplomacia cultural que parte de la convicción de que ésta ha sido escasamente aprovechada en México. Menciona algunos antecedentes relevantes del trabajo cultural en la diplomacia y comenta la importancia que en ciertos momentos ha tenido la cultura dentro de las tareas nacionales. Reflexiona sobre el sentido profundo de la cultura y de la práctica cultural en nuestro tiempo, y sobre el efecto que produce la atención de los escollos económicos, que prevalecen en los ámbitos nacional y mundial, al generar sobre ellas una tendencia creciente a disminuir su impulso y a renunciar a las contribuciones que podrían realizar tanto en el ámbito local como en el externo. También describe y comenta las características de las agregadurías culturales y propone, y fundamenta la necesidad de profesionalizar a sus agentes, para lo cual considera algunas alternativas. Finalmente, Ortega Guerrero recomienda un modelo de funcionamiento basado en la idea de un Instituto Cultural de México, pensado como un concepto, un membrete y un modelo de operación, no como una red de instalaciones y equipos complejos, que considera inviable e innecesaria. Asimismo, propone una actividad permanente en el exterior y en México para captar, difundir y contribuir al desarrollo de ideas propositivas y alternativas de solución a las dificultades mayores de nuestro tiempo, como una labor por esencia cultural, cuya verificación es hoy indispensable.

 

Rebecka Villanueva Ulfgard, Diplomacia de las celebridades y los retos a la diplomacia pública

Rebecka Villanueva aborda el tema de la diplomacia de las celebridades desde una perspectiva de los retos que implica para la diplomacia pública. Aunque la diplomacia de celebridades es de tipo no oficial, en tiempos recientes ha cobrado relevancia, no sólo en el tradicional mundo diplomático, sino también en la sociedad internacional. La diplomacia de las celebridades toma como estandarte problemas globales que no han sido atendidos por los gobiernos, las organizaciones internacionales y la diplomacia convencional. El artículo tiene como objetivo central explicar algunos factores que pueden motivar la existencia de este nuevo tipo de diplomacia, por ejemplo, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación y la diplomacia de instantaneidad o de la inmediatez. Villanueva Ulfgard señala que aunque el fenómeno de la diplomacia de celebridades se ha desarrollado con gran facilidad en el mundo anglosajón, en años recientes se ha popularizado entre las personalidades de México e Iberoamérica. Tales son los casos de Lolita Ayala, Shakira, Miguel Bosé, Ricky Martín, Diego Luna, Gael García Bernal y algunas fundaciones como la de Televisa. En México es posible que las formalidades de la diplomacia desde la SRE se resistan a aceptar o promover el uso de la diplomacia de las celebridades. La razón central es que la agenda de las celebridades o de empresas como Televisa podrían no coincidir con los rigores de los principios de política exterior y por ello es mejor no meter las manos en ese terreno. En una lectura positiva, una diplomacia de las celebridades bien concertada a manera de una diplomacia cultural no oficial podría hacer uso de las redes simbólicas informales existentes, por las cuales se conoce a México en el exterior, es decir, de las figuras del cine, la televisión, los deportes y la cultura, que en el pasado han formado una imagen positiva de los mexicanos en el exterior.

 

Carlos García de Alba Z., Diplomacia pública, poder blando y propaganda

La diplomacia pública es el conjunto de acciones de gobierno mediante las cuales se busca proyectar una imagen entre los ciudadanos de otros países. Gracias al desarrollo de la comunicación y de las nuevas tecnologías de la información los gobiernos disponen de muchas herramientas para generar, conforme a sus intereses, la percepción que les conviene. A ello dedican cuantiosos recursos, lo cual subraya el vínculo entre política e información y confirma la vigencia de la diplomacia pública en el diseño de la política exterior. En su artículo, Carlos García de Alba destaca que la difusión en el plano internacional de la cultura mexicana ha alcanzado éxitos inobjetables, pero que desafortunadamente no forma parte de un plan a largo plazo. Para que responda mejor a los intereses nacionales es fundamental que la cultura sea parte de una estrategia de Estado, de un plan de largo plazo en términos de diplomacia pública, a fin de que sea parte integral de la labor diplomática. Por ello, advierte, el Servicio Exterior Mexicano tiene el papel de primer orden en la tarea de formar jóvenes que ponderen la relevancia estratégica de la difusión de la cultura y su estrecha vinculación con la promoción económica y los propósitos políticos y diplomáticos de su labor. Desde la perspectiva de la diplomacia pública, la cultura constituye un activo que puede articularse con las políticas educativa, económica, comercial y financiera y, por supuesto, con la exterior para alcanzar metas de desarrollo económico, expansión comercial e influencia política internacional.

 

Andrés Fábregas Puig, Los encuentros de intelectuales Chiapas-Centroamérica: una experiencia internacional de política cultural 

En este artículo, Andrés Fábregas Puig describe la dinámica de los encuentros intelectuales Chiapas-Centroamérica llevados a cabo en ese estado de la República Mexicana durante los años 1991-1993, los cuales tienen el antecedente de una reunión de intercambio chiapaneco-guatemalteco en el año de 1990, celebrada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Para el autor esos encuentros intelectuales representan un capítulo de política internacional cultural que favoreció notablemente el prestigio de México en Centroamérica y facilitó sus relaciones con los países del área. Por esta razón Fábregas Puig recomienda retomar estos encuentros y dinamizar, desde la cultura, las relaciones diplomáticas mexicanas con las naciones centroamericanas.

 

Eduardo Cruz Vázquez, Sumas y restas de cara a la cooperación cultural de México (1998-2008)

La cooperación cultural internacional de México tiene un pasado aleccionador. Sin embargo, el futuro le es incierto, pues la crisis puede ser sólo una cortina de humo que siga postergando los cambios que se requieren para realizar una diplomacia cultural plena. En su artículo, Eduardo Cruz señala que la discusión de la iniciativa de Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo y, con ella, del papel que vendría a desempeñar la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, apunta la oportunidad de establecer un modelo que intente delinear con mejores márgenes lo que México puede obtener y, al mismo tiempo, brindar al conjunto de las naciones en los próximos meses y años.

 

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